Elegías / Teognis de Mégara






Editorial: Ediciones Hiperión

Si crees que la poesía antigua solo habla de héroes y dioses, prepárate. Teognis de Mégara (siglos VI-V a. C.), con sus Elegías (en esta edición de Hiperión), no solo nos sirve vino en el banquete, sino también una dosis amarga de sociología griega.

Este volumen no es la voz de un poeta romántico, sino la de un aristócrata exiliado y furioso, testigo de la decadencia de un mundo que él consideraba el único "bueno" (). Teognis es un "Jano bifronte", como lo definió Nietzsche: añora un pasado ordenado mientras maldice el futuro que se precipita.

Las elegías, destinadas a ser recitadas en el simposio (el banquete social masculino), son un manual de supervivencia para la élite en crisis. Gran parte de sus versos, dedicados al joven Cirno, funcionan como un código moral gnómico: cómo reconocer a un amigo leal, por qué la riqueza fácil es peligrosa, y por qué se debe evitar, cueste lo que cueste, el trato con los "malos" (), es decir, los advenedizos.

Lo fascinante es la franqueza brutal con la que el poeta aborda la nueva realidad: la nobleza se vende por dinero, los "villanos" (plebeyos enriquecidos) ascienden y el oro falso es más fácil de detectar que el corazón engañoso de un hombre. Teognis es el notario de un conflicto social sin resolver, un poeta que prefiere la no existencia a la deshonra: "De todas las cosas, no haber nacido (es) lo mejor para quienes viven sobre tierra".

Leer las Elegías es mirar directamente a la frustración y al cinismo de un hombre que ve cómo la hybris (la desmesura) y el caos democrático devoran su proto-orden ideal. Es una obra maestra de la lírica cínica y didáctica, y un testimonio de que los lamentos sobre el "mal de la sociedad actual" son, antes que nada, tan antiguos como la civilización misma.


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